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La
Costa Rionegrina se caracteriza por la abundancia y variedad de ecosistemas, que
la tranquilidad y seguridad de sus playas se ofrecen al turista con un sol
tonificante que se refleja en las arenas de sus balnearios durante más de 12
horas en verano y que en la soledad de sus playas y aguas es posible practicar
diferentes deportes o paseos.
Pero
si hay algo que distingue al Golfo de San Matías en general pero especialmente
a “Las Grutas” es la calidez de
sus aguas, un hecho insólito no sólo para la Patagonia sino para toda la costa
Argentina. La combinación de factores oceanográficos y atmosféricos, la
amplitud de mareas, el sistema de circulación de las corrientes costeras, las
altas temperaturas de verano, la baja nubosidad y la escasez de precipitaciones
pluviales, dan como resultado los 24 º C que caracterizan las tibias aguas del
“Golfo más azul del continente”.
Las
conformaciones rocosas talladas por el mar en los bajos acantilados, dan el
nombre que identifica la villa marítima y brinda al veraneante amparo natural
desde noviembre hasta abril, con playas doradas de arenas finas, suaves declives
que las “mareas” cubren y descubren diariamente y permite la práctica de
deportes náuticos o disfrutar de un placentero descanso en este apacible
balneario.
El
ritmo agitado de enero, deja paso en febrero y marzo a un sereno y reparador
verano que se abre en ofertas naturales: observación de ecosistemas no
alterados, aves migratorias, sol y playa; una suma de opciones de especial interés
para quienes buscan tranquilidad, descanso y vida al aire libre.
La
Villa de característico estilo mediterraneo, se puebla en las noches de
artesanos, artistas y feriantes de distintos orígenes que exiben sus
habilidades en paseos al aire libre, cantinas, restaurantes o en el Salón de
Usos Múltiples.
Los
lugareños han ido especializando una gastronomía artesanal basada en pescados
y mariscos propios del golfo, de los que se destaca la tradicional “salmoneada”,
cazuela de mariscos, pulpitos en escabeche, rabas o cornalitos fritos, almejas
gratinadas o calamares rellenos, siempre ofrecidos con vinos regionales de las
zonas frías de Río Negro.
Los
pescadores pueden optar por obtener pejerreyes y lenguados desde la costa,
practicar la pesca de cornalitos con redes costeras o embarcarse al golfo y
aventurarse a la captura de salmones o cazones.
La
costa acantilada ha sido tallada en nueve bajadas peatonales o paradores con
servicios de playa, lo que permite
acceder a sus seguras y apacibles sitios para bañistas de todas las edades, o
realizar deportes de playa, juegos programados, deportes náuticos, excursiones
de buceo y bautismos submarinos, caminatas o cabalgatas.
Es
un lugar de descanso y salud, donde se pueden realizar terapias alternativas de
talasoterapia (aprovechamiento de las propiedades curativas del mar, las algas,
los barros y el aire).
Las
Piedras Coloradas, el Sótano, el Cañadón de las Ostras y La Rinconada
conforman un entorno para acercarse a la naturaleza con fines recreativos, de
investigación o simplemente reconocer las características singulares de los
ambientes marinos, paleontología y geología en sus diferentes expresiones y
modalidades: yacimientos fósiles marinos de más de 12 millones de años,
safaris fotográficos, ascenso a la meseta, ecoturismo, cabalgatas y
campamentismo.
El
antiguo pueblo de San Antonio Oeste distante 15 km de la villa, resguarda
celosamente su patrimonio cultural asociado a la historia del ferrocarril , su
tradición portuaria y los inmensos galpones de acopio de frutos del país, con
reminiscencias de la etapa fundacional de nuestra Patagonia..
Desde
su pintoresco muelle parten diariamente las pequeñas lanchas pesqueras que se
adentran al golfo para la captura de especies que luego son procesadas en el
pueblo para su comercialización. La llegada siempre es propicia para conseguir
algún salmón, caracoles, vieiras o simplemente presenciar las maniobras de
esta singular cultura marinera.
No
obstante preservar la pureza de su ambiente, la villa marítima está equipada
como para asegurar una placentera estadía en alojamientos hoteleros, viviendas
de alquiler, complejos turísticos y campings. Restaurantes, cantinas, pizzerías,
parrillas, ofrecen una amplia cobertura a la demanda gastronómica, en tanto que
es posible acceder a otros servicios como alquiler de bicicletas, caballos, o
contratar excursiones programadas y acompañadas por guias profesionales. El
equipamiento se completa con una importante red de servicios urbanos, de salud,
educación seguridad y comunicaciones.
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